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Trace

Pasar tu inventario de Excel a un sistema sin teclearlo otra vez

Nadie cambia de programa porque no quiere volver a escribir 400 productos a mano. No hace falta: tu archivo ya sirve. Qué revisar antes de subirlo y las cuatro trampas que descuadran una migración.

6 min de lectura

Hay una razón por la que muchos negocios siguen llevando el inventario en un Excel que ya nadie entiende, y no es la que uno se imagina. No es el precio del software ni el miedo a la tecnología.

Es que volver a teclear 400 productos es una semana de trabajo, y esa semana nadie la tiene.

Así que el archivo se queda. Y con él se queda todo lo demás: no saber qué se agotó hasta que un cliente lo pide, no saber cuánta plata hay quieta en la bodega, no poder vender desde el celular porque los precios están en un computador que está en la casa.

La buena noticia es que ese archivo no hay que volver a escribirlo. Ya tiene lo que se necesita. Lo que hay que hacer es prepararlo bien y saber qué mirar antes de darle al botón.

Tu archivo ya sirve, aunque no lo parezca

No importa de dónde salga:

  • La lista de precios que te pasó tu proveedor.
  • Lo que sacaste del programa que usabas antes.
  • El Excel que llevas tú desde hace tres años, con las columnas que a ti te sirven.
  • Hasta una foto de una lista, si primero la pasas a texto.

Un sistema decente no debería exigirte que tus columnas se llamen como él quiere. Si tu columna dice Referencia y el sistema le dice código, eso lo resuelve el programa, no tú. Si dice Descripción y el otro le dice nombre, igual.

Lo que sí tienes que revisar es otra cosa, y son cuatro detalles concretos.

Las cuatro trampas

1. Los miles y los decimales

Es la que más caro sale. En Colombia escribimos 40.000 para cuarenta mil pesos, con punto. En inglés ese mismo punto es el decimal, así que un programa mal hecho lee 40 pesos con cero centavos.

El resultado no es un error visible. Es un catálogo entero mil veces más barato, y no te enteras hasta que alguien compra.

Antes de subir nada, mira una fila cualquiera y confirma que el precio que ves en la vista previa es el que tú escribiste. Si dice 40 donde tú pusiste 40.000, para ahí.

2. Los códigos repetidos

Si dos productos comparten el mismo código o la misma referencia, no hay forma de saber cuál es cuál. Unos sistemas se quedan con el primero, otros con el último, otros crean los dos y te dejan un duplicado que descubres en el inventario físico de diciembre.

Revísalo antes. En Excel es un minuto: seleccionas la columna del código, Formato condicionalResaltar duplicados. Lo que se pinte, se arregla.

3. Las variantes disfrazadas de productos

Esta es la más común y la más silenciosa. Tienes:

Camiseta Básica Blanca S
Camiseta Básica Blanca M
Camiseta Básica Blanca L

En tu Excel son tres filas y está bien, porque un Excel no sabe hacer otra cosa. En un sistema de inventario eso es un producto con tres tallas, no tres productos. La diferencia importa el día que quieres saber cuántas camisetas básicas te quedan: si son tres productos, el número no existe en ninguna parte y toca sumarlo a mano cada vez.

No es obligatorio arreglarlo el primer día. Pero conviene saber que están así, porque si lo dejas para después vas a tener que tocar el histórico.

4. El stock que ya no es el que dice el archivo

Ese Excel se quedó desactualizado el día que dejaste de anotar en él. Si lo subes tal cual, arrancas con un inventario que no cuadra con la bodega, y a partir de ahí cada diferencia va a parecer un error del sistema.

Lo honesto es aceptarlo: el archivo trae los productos y los precios; el stock lo cuentas tú. Sube el catálogo con las cantidades que tengas, y esa misma semana haces un conteo. Es un día de trabajo y es el único que vale la pena hacer a mano.

Lo que tiene que pasar antes de guardar nada

Esta es la parte que separa una importación tranquila de un desastre: tienes que poder ver qué va a entrar antes de que entre.

Una vista previa seria te dice cuatro cosas:

  1. Cuántas filas van a entrar y cuántas se quedan fuera.
  2. Por qué se queda fuera cada una — sin precio, sin nombre, código repetido.
  3. Qué columnas de tu archivo no se van a guardar, porque no tienen dónde ir. Si tu Excel trae una columna «Proveedor 2» y el sistema no la usa, más vale saberlo antes que descubrirlo buscándola.
  4. Cómo quedó interpretado un precio de verdad, con la cifra a la vista.

Si el programa te pide subir el archivo y te dice «listo, 412 productos importados» sin enseñarte nada antes, no sabes qué acabas de meter. Y deshacerlo, si es que se puede, siempre cuesta más que revisarlo.

Un orden que funciona

Si vas a hacerlo esta semana, este es el orden que menos duele:

Primero las categorías. Son pocas y todo lo demás cuelga de ellas.

Después el catálogo, con precios de venta y de compra. El de compra parece opcional y no lo es: sin él no vas a saber nunca cuánto ganas de verdad, ni cuánta plata tienes quieta.

Después los contactos —clientes y proveedores—, que casi siempre están en otro archivo distinto y casi siempre se olvidan.

Y al final, si te interesa, el histórico de ventas y compras del programa anterior. Ojo con esto: lo que importas de un histórico es un registro de lo que ya pasó. No puede volver a mover tu inventario, o vas a terminar con el stock descontado dos veces.

Lo que se gana la semana siguiente

No es tener el inventario bonito. Es esto:

  • Sabes cuánta plata tienes quieta en la bodega, a costo y no a precio de venta.
  • Sabes qué se agotó sin que un cliente te lo diga.
  • Puedes vender desde el celular con los precios buenos.
  • Y el mes que viene puedes comparar, que es lo único que convierte un dato en una decisión.

Todo eso estaba a una semana de distancia. Ahora está a una tarde.


En Trace puedes subir el archivo que ya tienes y ver exactamente qué va a entrar antes de guardarlo: cuántas filas, cuáles se quedan fuera y por qué, y qué datos de tu archivo no se van a guardar. Entiende que «Referencia» es el código y que 40.000 son cuarenta mil pesos. Y sirve igual para tus clientes, tus proveedores y el historial del programa que usabas antes.

Trace hace justo esto: reúne el inventario, las ventas, la página web y la tienda en línea en un solo lugar, por un precio.

Ver qué incluye y cuánto cuesta